viernes, 3 de octubre de 2014

Víctor Rodríguez: "Mi ídolo era Figo, hasta que cambió de camiseta"




Sé que mis amigos me tienen por un pesado, pues no son pocas las veces que les he recordado, orgulloso, eso de haber compartido vestuario, sonrisas, lágrimas y goles (en campos de tierra) con futbolistas como Sergio Busquets y Víctor Rodríguez, muy especialmente con este último.

A Víctor Rodríguez Romero (Sabadell, Barcelona, 23 de julio de 1989) hace ya tiempo que no lo he visto por Barberà, y es normal. Después de su eclosión futbolística en Zaragoza, actualmente sigue desarrollando su habilidad balompédica en Elche, por lo cual no es nada fácil coincidir con él en el municipio vallesano que nos vio crecer.

Sin embargo, sé que Víctor sigue siendo el mismo. En el aspecto humano y en el futbolístico.
Aquel niño que escuchaba atentamente las instrucciones del entrenador (mi hermano) y que partido tras partido asombraba con su calidad a los espectadores de los campos por los que pasaba.
A pesar de su prodigioso talento, mantuvo los pies en el suelo y siempre destacó por su humildad, por su compañerismo y por su buen hacer dentro y fuera del campo.

Cuando le comenté que quería hacerle una entrevista para Balompédica Mente, me respondió rápidamente que sí. Más raudamente aún me ha contestado todas las preguntas que le envié... ¡en menos de veinticuatro horas!, lo que da, a mi entender, una muestra de su calidad humana.

Sin más dilación, os dejo con la entrevista a Víctor Rodríguez.
Que la disfrutéis tanto como yo.



La situación del Real Zaragoza es delicada y este verano llegas con la carta de libertad al Elche CF, cuando tu fichaje por el Córdoba parecía cantado. ¿Cómo fueron esos días? ¿Qué te hizo decantarte finalmente por el club ilicitano? 

-Pues cuando parecía que todo estaba hecho con el Córdoba, las llamadas tanto del míster como del director deportivo me hicieron decantarme por el Elche por el proyecto deportivo, principalmente. Fueron días de intriga y nervios porque sabes que es una decisión que puede marcar tu carrera futbolística, pero al final el instinto es el que te dice qué hacer.

¿Cómo fue tu recibimiento en Elche? 

-La verdad es que muy bien. Es un club grande, en crecimiento y con una muy buena estructura, lo que facilita la adaptación a los recién llegados. Ya desde el primer día se involucraron conmigo y con mi mujer para buscar piso, disponer de hotel mientras tanto...

Es la primera vez en cuarenta años que el Elche se mantiene dos temporadas consecutivas en Primera. ¿Cuál es el proyecto deportivo del Elche CF? ¿En qué tenéis las miras puestas este año?

-El objetivo es claro: la permanencia. A partir de ahí, y con el paso de los años, el Elche es un club que, si lo conseguimos mantener, puede aspirar a cosas grandes.

El Elche acaba de alcanzar la friolera de 25.000 abonados, lo que le convierte en el noveno club de España en lo que a masa social se refiere. ¿Qué nos puedes contar de tu nuevo club? ¿Cómo es un partido en el Martínez Valero? 

-La verdad es que lo de la afición es lo que más me ha sorprendido, la afición y las ganas de fútbol que tiene la gente aquí. El ambiente en el Martínez Valero es espectacular en cada partido. Pienso que será clave para conseguir nuestro objetivo.

¿Cómo es tu nueva vida en Elche? ¿Cómo es el día a día? 

-Poco a poco vamos adaptándonos a un nuevo lugar, pero la verdad es que la gente, los vecinos, nos lo han puesto muy fácil.
El día a día es como el de cualquier persona: trabajo, descanso y disfrutar de la familia.

La temporada va a ser muy dura. No habéis arrancado del todo bien. ¿Os va a tocar sufrir mucho este año?

-Sí, somos conscientes de que habrá muchos equipos en la pelea y seguro que será un año duro, con sus altibajos, claro está. Esperamos ganar este fin de semana (contra el Almería) y seguir con victorias que nos den más confianza.

Te estás asentando en el equipo, acumulando más titularidades que suplencias. ¿Qué tal la relación con Fran Escribá?

-Sí, pero bueno, esto es muy largo y necesitaremos de todos para conseguir el objetivo. 
La relación con Fran es muy buena, al igual que con su cuerpo técnico y con mis compañeros, que me están ayudando mucho.

¿Estás en tu mejor momento de forma? ¿Cómo te ves?

-Bueno, espero poder dar aún más de mí. Está claro que estoy mejor que cuando llegué, más adaptado y mejor físicamente, pero todavía puedo dar más.

Ahora que estás en el Elche y tienes contrato hasta 2017, ¿se puede decir que has encontrado la estabilidad, definitivamente? 

-Sí, el Elche es un club que da estabilidad y como he dicho antes es un club grande y serio, y en ese sentido no habrá problemas, lo cual le facilita mucho al jugador poder centrarse exclusivamente en su trabajo.

¿Estás en el momento dorado de tu carrera, o aún podemos esperar más de Víctor Rodríguez? 

-Ojalá que así sea, pero eso solo con el trabajo diario y la constancia se puede conseguir. Espero poder dar más de mí, soy muy exigente conmigo mismo.

Tu llegada a la Primera División fue muy sonada. En el verano de 2012 pasaste de jugar en el Badalona, en Segunda B, a fichar por el filial del Real Zaragoza, aunque Manolo Jiménez te reclutó para el primer equipo y ahí te mantuviste, siendo una de las sensaciones de la liga. Desgraciadamente, esa temporada acabasteis descendiendo a Segunda División. Son muchos altibajos en un solo año. 

-Sí, fue un año agridulce, porque conseguí jugar 33 partidos en Primera a buen nivel, pero al final no logramos el objetivo colectivo y la verdad es que te queda esa espina clavada. Esperemos que eso cambie este año.

El año pasado fuiste uno de los máximos asistentes de la Liga Adelante, además del mejor asistente de tu equipo y el tercer máximo goleador, con cinco tantos. ¿En qué vertiente te encuentras más cómodo? 

-La verdad es que yo me adapto a lo que el míster me pida para sumar por el bien del grupo.

Y en la temporada pasada tu entrenador, Paco Herrera, te utilizó como revulsivo en muchos partidos, por lo que quizás no tuviste la continuidad deseada. Incluso se generaron muchos debates acerca de tu rol en el equipo maño y muchas críticas a Herrera por sus decisiones técnicas, especialmente contigo. En una ocasión, explicabas que lo de ser un “revulsivo” puede llegar a ser “un arma de doble filo”. ¿Te ofuscaste por tu situación? ¿Te llegó a molestar que el míster no acabara de depositar esa confianza en ti? ¿Cómo era la relación con Paco Herrera?

-Fue un año complicado, la verdad, porque todo el entorno estaba centrado en el ascenso y cuando los resultados no acompañan no acabas de estar a gusto. Con Paco mantengo buena relación. Simplemente, él tenía una percepción sobre mí que yo no compartía, pero al final te has de adaptar e intentar sumar siempre.

Te recuerdo en un partido en las categorías inferiores del Barça. Jugábais en casa contra la Damm y perdíais 1-2. Entraste en el campo a falta de diez minutos y revolucionaste el partido con un gol y una asistencia. Parece que lo de revulsivo te viene de lejos. ¿Te incomoda esa etiqueta?

-No, incomodar no, cada uno puede juzgar al jugador como le parezca, claro está, pero yo no lo comparto. Pienso que puedo dar más y mejor de mí desempeñando otro rol, pero si me toca ese hay que acatarlo y trabajar para intentar darle la vuelta. El jugador es egoísta y quiere jugar siempre.

Te formaste en las categorías inferiores del FC Barcelona. ¿Qué supone para un profesional haber vivido esa etapa de su aprendizaje futbolístico y humano? 

-La verdad es que guardo muy buenos recuerdos de aquella etapa, en la que coincidí con chicos fantásticos y donde aprendí muchísimo, tanto futbolística como personalmente. 

Siempre se habla de eso, de tu formación en el Barça. Explícame cómo se vive estar rodeado cada día de jugadores tan buenos, sabiendo que, al final, solo unos pocos llegarán a triunfar algún día en el primer equipo. ¿Es importante en el fútbol estar mentalizado desde pequeño para los fracasos tanto o más que para los éxitos? ¿Qué papel juegan la familia y el entorno? Hay padres que parecen empeñados en que su hijo triunfe sí o sí.

-En el fútbol, aparte del trabajo y el talento, la cabeza es lo más importante. Saber afrontar tanto los baches como los éxitos que se te presentan es clave para ser mejor futbolista. La familia es fundamental, o al menos para mí lo ha sido. Siempre me he sentido respaldado y apoyado por mis padres y mis hermanos y ahora en mayor medida por mi mujer. 
Esa estabilidad ha sido clave para llegar a la élite.

Antes de eso estuviste en el CE Mercantil, una gran cantera de jugadores. Sin embargo, casi nunca se explica en los medios dónde comienzan todos esos futbolistas que llegan alto, la U.F. Barberà, en tu caso. ¿Eres reivindicativo en ese sentido? ¿Crees que se menosprecia a ese tipo de clubes en el currículum de los futbolistas? ¿Qué importancia tiene para un futbolista profesional haber empezado -casi como cualquier niño- en un equipo modesto, de barrio?

-Nunca se explica ni sale en los medios, pero todo jugador sale del club de su barrio, lo que pasa es que eso no vende tanto. Yo estoy muy agradecido a la U.F Barberà, al C.E. Mercantil, a la U.E. Vilajuïga y al C.F. Badalona, porque ahí es donde me he formado y donde puedo decir que he crecido, primeramente como persona, con compañeros en su mayoría fantásticos y ejemplares, y luego como futbolista.
Aunque, como es lógico, salir de la cantera del Barça vende más.

El Barberà, como decía, fue tu primer equipo. ¿Qué recuerdos guardas de aquellos días? 

-Guardo un bonito recuerdo de mis primeros pasos como jugador, mis primeros goles... Recuerdo con cariño aquellas ligas en Can Llobet donde jugábamos en el Ajax, el Inter...
La verdad, una etapa muy bonita de mi vida.

Hablando de Barberà, imagino que conservas muchos amigos. A tu paso por el Real Zaragoza, en Barberà se extendió una considerable afición por el conjunto maño. Había gente que iba a los bares a seguir los partidos del Zaragoza para ver jugar a su Víctor Rodríguez. Y ahora que estás en el Elche, tres cuartos de lo mismo. ¿Cómo se vive eso?

-Para mí es un lujo saber que mis amigos de siempre me siguen, ven mis partidos, me los comentan...
La verdad es que recibo todo ese cariño y me hace sentirme más feliz. ¡Son unos cracks!

Ya en categoría juvenil pasaste a las filas del CF Badalona y, en 2009, al primer equipo. ¿Curte mucho la Segunda B? ¿Cómo se vive el fútbol más alejado de ese glamour de la Primera División, lejos de los focos? ¿Qué recuerdo te queda del conjunto escapulado?

-Sí, totalmente. Curte y mucho. Es una categoría complicada, donde hay muy buenos jugadores no tan valorados. 
En Badalona es donde realmente me hago profesional, donde encuentro compañeros, amigos a día de hoy, que me hacen entender la importancia de la profesionalidad para llegar a lo más alto. La alimentación, el descanso, el gimnasio, otra manera de ver el fútbol...

Volviendo a la Primera División, y ahora que tengo la oportunidad de preguntarte, supongo que la gente quiere saber qué hay detrás de los focos, qué se esconde tras ese mundo mediático, y saber los secretos inconfesables del fútbol. ¿Alguna anécdota destacable de algún partido o de dentro del vestuario? Que se pueda contar, claro.

-Pues al final tú, fuera de los focos de los partidos, en el día a día trabajas con profesionales de tu misma o similar edad, con los mismos gustos, prácticamente, así que disfrutas mucho en un vestuario, conoces siempre gente nueva, intentas aprender de lo bueno y lo malo que ves y es muy enriquecedor para la persona. Nosotros en el vestuario cantamos, reímos, nos enfadamos, bailamos... la verdad es que el día a día es muy intenso. Se disfruta mucho de esta profesión, al igual que se sufre cuando los resultados no acompañan.

Los futbolistas sois el espejo en el que se miran muchos niños. No todos parecen ser conscientes de la responsabilidad que a veces conlleva estar en el centro de todas las miradas, especialmente, las de los más pequeños. 

-Sí, pero al final cada jugador es una persona de su madre y de su padre, y cada uno asume esa responsabilidad como le apetece.

Dime un jugador con el que hayas coincidido y al que puedas considerar un verdadero ejemplo.

-Te digo dos: Xavi Muñoz, del Badalona, y André Mabil, del Vilajuïga.

Y claro, tú de pequeño también tendrías tu ídolo. 

-Figo, hasta que cambió de camiseta (risas).

Si tuvieras que escoger un momento concreto de tu carrera, ¿cuál sería? ¿Qué gol o qué partido no olvidarás nunca?

-El momento del debut en Cornellà-El Prat con el Zaragoza de Manolo Jiménez.

EL ONCE DE VÍCTOR RODRÍGUEZ

Un disco: No tengo un favorito, me gusta lo variado musicalmente

Un libro: Jugar con el corazón, de Xesco Espar, y El Secreto, de Rhonda Byrne

Una película: Gladiator

Una serie de televisión: Breaking Bad

Un personaje histórico: No sé… mi padre (risas)

Una bebida: Coca-Cola

Una comida: solomillo ibérico

Un color: naranja

Un número: 32 y 7

Una Ciudad: Barberà del Vallès y Tossa de Mar

Un sueño por cumplir: Llegar lo más alto posible



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